
Ahora que ha terminado la visita papal a Brasil, ¿Qué sacamos en claro?
Primero.- Que el poder estupidiza a la gente. No es posible que el presidente brasilero diga que Brasil es un estado laico, cuando Benedicto XVI estaba en pleno avión. Se lo hubiera dicho en su cara, luego que el Papa condenara "in situ" la estupidez de legalizar el aborto.
Miedoso, cobarde y patético había resultado Lula, con razón nadie lo respeta en América Latina.
Segundo.- Para hablar y comer pescado hay que tener cuidado.- No es posible tampoco, que el Papa se haya ganado una nueva bronca, al mismo estilo de los musulmanes, con los grupos étnicos nativos de América Latina en particular y toda la América en general, al desconocer la ligazón Estado- Iglesia en el periodo de la Conquista Europea.
En efecto,América no fue Evangelizada con la Cruz como arma, sino a cañonazos limpios. Benedicto XVI no debió haber hecho alusiones tontas a esa Evangelización, pues está manchada con uno de los más grandes genocidios que ha conocido el mundo. En Brasil casi no hay poblaciones nativas, porque los portugueses aniquilarona estas castas, con el "beneplácito" eclesial de la época. Las etnias nativas de Venezuela y Brasil saltaron hasta el techo después de esas palabras. Claro está que fueron monitoreadas y alentadas por los presidentes Chávez y Lula, de esos países respectivamente. un poco más de diplomacia a Benedicto.
Tercero.- Que América Latina sigue siendo un fuerte bastión católico y será muy difícil para "el poder establecido", querer pasar por encima de ella. Ni Chávez, presidente venezolano, ni Lula, presidente brasilero, tuvieron el coraje de decirle en su cara a Benedicto lo que piensan de él, y que sí lo dicen a sus más cercanos colaboradores. Han quedado como unos grandes cacasenos. Escudándose en los nativos americanos.
Benedicto XVI se paseó y, con él, la fortaleza de la Iglesia en esta parte del mundo y fue vitoreado, de una manera tal que ni en sus más hermosos sueños lo han logrado estos dos patéticos personajes de la política Sudamericana.
Política
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